Solaas inicia con la siguiente cita :
Odiábamos a la Bauhaus. Fue una mala época para la arquitectura. Simplemente carecían de
talento. No tenían más que reglas. Incluso para los cuchillos y los tenedores tenían reglas.
Picasso nunca hubiera aceptado reglas. ¿Es la casa como una máquina? ¡No! Lo mecánico es
feo. La regla es lo peor. Todo lo que querés hacer es romperla.
Oscar Niemayer 1
Desde ese encabezado podemos empezar a hacernos una idea de lo que el autor en las siguientes paginas va a explicar.
El texto se encuentra organizado y ejemplificado en 7 partes :
1.El problema de la forma viva.
2.El demiurgo jubilado.
3.El delicado arte de perder el control.
4.El autómata íntimo.
5.La era de la simulación.
6.Una estética híbrida.
7.En la estela del molde interno.
1.El problema de la forma viva.
Durante la Modernidad temprana , el pensamiento científico se enfrento con el pensamiento bíblico tradicional de la creación separada y jerárquica de los seres. Donde Dios creo a los Humanos en la escala mas alta , por encima de cualquier ser vivo. Pero surge la pregunta ¿ donde se encuentra ela materia para crear a los seres vivos? Georges‐Louis Leclerc, Conde de Buffon, propuso una
idea peculiar: el molde interno. Se trataba de una novedosa explicación de la generación de los
animales por la combinación de dos semillas, que daban origen al embrión mediante la mezcla
mecánica de sus partes. Las partículas de estas semillas se organizaban en un todo estructurado por
la acción de microfuerzas, concebidas por analogía con las fuerzas de atracción de Newton.
2.El demiurgo jubilado.
En el arte que hacen los hombres, podemos concebir dos maneras prototípicas de llegar a la forma:
por adición o por sustracción. Los paradigmas correspondientes serían la pintura, en que el artista
añade sucesivamente los colores sobre la tela; y la escultura, en la que quita lo que "sobra" a un
bloque de materia bruta.
“Arte generativo” se refiere a cualquier práctica artística en la que el artista usa un sistema,
como un conjunto de reglas del lenguaje natural, un programa de computación, una
máquina, u otra invención procedural, que es puesta en movimiento con un cierto grado de
autonomía contribuyendo a o resultando en un trabajo artístico terminado"2
3.El delicado arte de perder el control.
Llegados a este punto, estamos en condiciones de proponer una definición alternativa del arte
generativo, que discurriría más o menos en estos términos: es una colaboración creativa entre un
artista humano y un agente no humano. Es tal vez una reformulación más breve de la de Galanter.
También deja más al descubierto una cadena de problemas que se abren en el punto preciso de
conjunción y frontera entre lo "humano" y lo "no‐humano".
El diálogo que de tal modo se establece entre las partes humana y no‐humana de la dupla creadora
es profundamente diferente de los procedimientos típicos del genio romántico que constituye,
todavía hoy, el arquetipo del artista en el imaginario de nuestra cultura. Hay entre uno y otro un
cambio de aire, de clima mental. Ya no es más un asunto de inspiración, de sensibilidad privilegiada
o de talento extraordinario para dominar la materia y darle expresión sensible a una idea.
4.El autómata íntimo.
Hemos recorrido entonces el borde del primer concepto fundamental de nuestra definición, el de
autonomía. El peligro de ese concepto se expresaría así: en un extremo, todo material es autónomo.
Podríamos interrogar de la misma manera a la segunda característica que atribuíamos a los
sistemas generativos, a saber, la impersonalidad o no‐humanidad. Entrando en zonas todavía más
inciertas, creo que podríamos detectar allí un peligro simétrico, que se manifiesta en la pregunta:
¿qué es lo humano?, ¿qué es lo personal?
Es claro que ya no podemos pensar así. Durante el siglo XX han sucedido cosas: por ejemplo,
Barthes y La muerte del autor 3, el estructuralismo entero y sus consecuencias, incluyendo a
Derrida. Hemos ido más allá de esa idea romántica de la obra como emanación de la persona‐autor.
Pero, ¿hemos terminado de recorrer ese camino hasta donde sea que nos lleve? En particular,
además de permitirnos pensar la obra en su autonomía, ¿qué implica para la figura del artista?
5.La era de la simulación.
He aquí cómo, recurriendo a una dosis de ciencia‐ficción, hemos llegado al extremo del segundo
peligro del que hablábamos, que se expresa como: Todo arte es impersonal. O bien, en otras
palabras: no hay acontecimiento artístico, entendido como algo que se sustrae a la regla y que es un
atributo único e intransferible del autor. Como hemos notado, la consecuencia de este principio es
que, bajo nuestra definición, nos veríamos llevados a decir que todo arte es generativo: producto
de la colaboración creadora entre un humano y un sistema autónomo impersonal.
La generatividad debe ser comprendida en el marco más amplio de la simulación. Es por eso que
resulta posible llegar a ella por dos caminos: desde la teoría, como la actividad de exploración y
síntesis de los principios productivos de un sistema complejo, y desde la práctica, como la actividad
de diseñar situaciones experimentales donde esos principios se ponen en marcha.
6.Una estética híbrida.
Hasta este punto, el arte
generativo responde plenamente a la concepción clásica del arte como imitatio naturae.
Ciertamente, muchas veces parece fiel a la vieja idea pitagórica de la belleza como armonía
matemática. Se trata de una estética clasicista que deriva con facilidad en una suerte de "kitsch
digital", cuyo epítome son las incontables renderizaciones del conjunto de Mandelbrot.
Es este desafío lo que hace al arte generativo rigurosamente contemporáneo. Vivimos un momento
muy particular, que la imaginación científica adelantó incontables veces: a saber, el encuentro con
una inteligencia alienígena, el choque de civilizaciones. El hecho es que los aliens están entre
nosotros. Nosotros los hemos creado, los reproducimos y los alimentamos.
Entonces, no cabe duda de que el arte generativo sigue siendo humano. El punto clave está en que
no es sólo humano. Un autómata hace algo que nosotros no podemos hacer directamente. Expande
nuestras posibilidades. En el curso de la modernidad, el arte ha sido esencial y completamente
humano. Por medio de la inspiración y el talento, el artista era la fuente primaria e insustituible de
la obra. Asistimos ahora a una secundarización de la persona‐artista, en la medida en que se
interpone un dispositivo entre la obra y ella. Ésta debe, por lo tanto, ser pensada en relación al
múltiple humano‐no‐humano del cual surgió.
7.En la estela del molde interno.
Hemos recorrido entonces, tal vez no hasta el final pero sí al menos un buen trecho, las líneas
tendidas por los dos núcleos conceptuales que hallamos en la definición de Galanter: autonomía e
impersonalidad. En ambos casos hemos observado que no se trata de buscar el borde de lo
generativo imponiéndose la tarea imposible de discernir cuándo un material se vuelve autónomo o
cuándo la creación pone en juego un sistema impersonal que puede separarse del artista. Se trata
en cambio de atender a dos cosas: desde el punto de vista del proceso creador, si hay un diálogo
efectivo entre el artista y algún tipo de autómata material o abstracto, que implique el
desplazamiento temporario del primero de la posición de control y lo encuentre como espectador
de un despliegue que no depende de su acción inmediata.
Cuando estamos ya sumergidos en una suerte
de ciberósfera que nos ha convertido en nodos de una compleja red electrónica y ha modificado el
campo de nuestras posibilidades y acciones cotidianas de manera radical, seguimos a menudo
pensando en términos que se han vuelto incompatibles con esta realidad. En el campo artístico, eso
se ve en la persistencia de una figura del Autor que lo pinta como origen unívoco de esa substancia
inefable llamada Arte. Naturalmente, esa figura no cesa de ser puesta en cuestión, sobre todo en el
seno de la inteligente heredera de las vanguardias del siglo XX, pero tampoco termina nunca de
morir.
1 NIEMEYER, Oscar (1907). Arquitecto brasileño, autor de los edificios públicos de Brasilia y la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, entre otras obras icónicas del siglo XX. Cita tomada de http://entertainment.timesonline.co.uk/tol/arts_and_entertainment/visual_arts/architecture_and_design/ar ticle3035080.ece. Traducción propia.
2 GALANTER, Philip. What is Generative Art? Complexity theory as a context for art theory. International Conference on Generative Art. Milano, 2003. Disponible en línea en http://www.philipgalanter.com/downloads/ga2003_paper.pdf
3 BARTHES, Roland. La muerte del autor. 1968. http://www.enriquevilamatas.com/textbarthes.html
Al buscar referentes de arte generativo, encontré esta pagina de arte generativo de un seminario de la Maestria en tecnologia y estetica de ls artes electronicas UNTREF . Donde se encuentra el profesor Leonardo Solaas
https://alvarezolmedountrefmaestria.wordpress.com/tag/arte-generativo/
Pensar una idea para un sistema generativo que no utilice computadoras. Es decir, que produzca forma, imagen y/o sonido a partir de un proceso no digital, como por ejemplo:
- Un sistema físico de múltiples partes que se ordenan de acuerdo a cierta regla o fuerza externa (arena, plumas, vasos descartables…)
- Un sistema físico-químico que opere con transformaciones de la materia (congelar agua, derretir cera…)
- Un sistema químico que produzca forma por la reacción o mezcla de distintos componentes (como el crecimiento de cristales)
- Una máquina que deposite materia generando una forma tridimensional
- Un objeto o entorno que manipule la luz de alguna manera particular
- Una instalación que utilice seres vivos (animales o plantas) como fuentes de producción de forma o sonido
- Una combinación de las posibilidades anteriores
- Algo completamente diferente…
Partiendo de esta lectura y una pequeña indagación sobre el tema. La idea es generar una pieza GENERATIVA. Inicialmente sin intervención de maquinas.
Experimento pieza análoga generativa
En un recipiente de vidrio, se llena hasta la mitad con agua y la otra mitad con aceite.
Luego, deje caer tintas de distintos colores aleatoriamente. Formando burbujas de tinta entre ambas capas liquidas.
Al estar muy cargadas las burbujas se explotan y empieza a caer la tinta en el agua, formando distintas formas.





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